the wow is now

Vivir para contarla

Anoche decidí dejar el auto en la oficina y regresar a casa en bicicleta. Llevaba ropa clara, casco, dos luces atrás y una adelante pero aún así, una señora manejó su auto hacia mi y casi me atropella en el cruce de Cuauthemoc y Coliman. Aparentemente la mujer sólo se dio cuenta de mi existencia cuando le grite en reclamo que debía fijarse mejor, pero no respondió y siguió su camino como si nada.

Yo también seguí pedaleando hacia el cruce con Mariano Otero hasta que el conductor de un auto estacionado abrió la puerta cuando me encontraba tan cerca, que estrellarnos fue inevitable. El sonido fue idéntico al de un choque entre dos autos y caí justo en medio del carril por el que circulaba. Sabiendo que otro auto podía aplastarme en cualquier momento e impulsado por la adrenalina del golpe, brinqué hacia un lado casi tan rápido como había caído y aprovechando que no venía ningún auto hacía mi, saqué mi bicicleta del camino. 

Me paré a un lado tratando de entender lo qué había sucedido y el causante del impacto me ofreció llevarme a la Cruz Verde pero le pedí un momento para sentir si efectivamente algo me había pasado. Descarté la atención médica y entonces me ofreció llevarme a casa. Además del dolor en la rodilla con la que golpeé la puerta de su auto y de un par de raspones en los codos y en las manos, me sentía bien así que lo único que le pedí fue que me permitiera lavarme las manos. Pasamos a su casa y platicamos. Aunque distraído, afortunadamente se trataba de alguien decente que respondió a cabalidad y que preocupado, incluso me aconsejó evitar pedalear por las noches. 

Nada convencido de la idea le dije - Sería como encerrarte en tu casa por miedo a que te asalten, ¿Cómo vamos a fomentar el respeto al ciclista si no es pedaleando?

Después de un rato me alisté de nuevo y me dirigí a casa, como era el plan, pedaleando. Gracias a Dios no me fracturé ningún hueso, no me golpeé la cabeza y escribo esto sano y salvo. Aún así las reflexiones sobre lo sucedido son varias:

1. En una ciudad como Guadalajara, transportarse en bicicleta, incluso con todas las precauciones sigue siendo peligroso.

2. Aunque la prioridad de paso en la vía pública para vehículos no motorizados es el segundo lugar (sólo después del peatón) pocos automovilistas parecen estar enterados, por lo que es mejor circular por calles poco transitadas. 

3. Como ciclista es importante fijarse en cada auto estacionado pues siempre puede haber alguien a punto de abrir la puerta para bajar. Como automovilista es importante fijarse en el espejo retrovisor, pues siempre puede haber un ciclista a punto de pasarnos por un lado.

Si tú también manejas un auto o te mueves en bicicleta, comparte esto para evitar estrellarnos. Yo me quedo temporalmente con tres rodillas pero contento porque como diría García Márquez, viví para contarla.